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Hola, me llamo Arnau y este soy yo a través de mis 6 aprendizajes.

No me defino por mis títulos académicos. No soy ninguna etiqueta ni ningún puesto en una empresa. 

Me dedico a ayudar a las personas a comer mejor, a lograr sus objetivos deportivos y a ser más felices.

Podría decir que soy economista, nutricionista, o entrenador personal, pero creo que me define mejor mi historia: 

Antes del año 2016 era un chico normal. Había estudiado en la escuela como todos mis compañeros del pueblo, hice bachillerato y me fui a Barcelona con 18 años. 

Allí estudié el grado de administración y dirección de empresas mientras que me formaba en nutrición y entrenamiento personal.

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Mi vida personal era muy normal. En mi familia tenemos un negocio familiar que se dedica a la panadería artesanal, y desde que tengo memoria, que correteo por aquellos pasillos. 

Primero molestando más que otra cosa, y en los últimos años, a mis 23, haciendo de jefe junto a mi padre. Un ejemplo de “quedarse en la zona de confort”.

En cuanto a mi vida privada, no era distinto. En aquella época tuve una novia, y siguiendo el ejemplo de mis padres, mi deseo era estar con ella para siempre, ir a vivir juntos y un largo etcétera. Es decir, dediqué mi vida a otra persona, dejándome de lado a mi mismo. Un claro ejemplo de “hacer depender tu felicidad de algo que no puedes controlar”.

Aprendizaje 1: Saber aprender de tus errores puede catapultar tu vida a sitios insospechados.

Con este contexto, nos plantamos a septiembre de 2016. Hacia unos meses que mi novia me había dejado. Sospecho que ella crecía personalmente y yo no. Como os podéis imaginar yo estaba derrumbado y no sabia cómo saldría de allí.

Yo no creo en las casualidades, pero el caso es que, sin yo saberlo en aquel momento, ocurrió algo que cambio mi vida radicalmente:

Toda mi vida había jugado a fútbol y aquella temporada no iba a ser distinta, ya que esto me servia para evadirme de toda mi situación y relacionarme con mis compañeros.

Era sábado 17 de septiembre. Jugábamos en casa el primer partido de liga con mi madre en la grada. A la media hora de juego, un balón pasa por encima de mi, giro sobre mi mismo corriendo hacia atrás, y de golpe todo se para. Noto el segundo dolor mas intenso que recuerdo en toda mi vida (el primero te lo cuento un poco más adelante), y me veo en el suelo, gritando, con una mano en la rodilla y otra en la cara.

Me daba pánico mirar mi pierna. Pánico de verdad. Sentía que algo había cambiado de sitio. Con un miedo terrible, me aparto la mano de la rodilla y aparentemente, todo estaba en su posición normal. Me empecé a relajar y nos fuimos al hospital con mi madre, dónde concluyeron que me había roto el ligamento cruzado anterior, el menisco, y me había fisurado la tibia. Es decir: me había destrozado la rodilla.

De pronto, todo había cambiado. Toda mi vida había cogido una perspectiva distinta. No veía nada de la misma forma. En aquel momento solamente me importaba mi salud y mi familia. Todo lo demás era secundario.

Aprendizaje 2: Hay veces que necesitamos un portazo en la cara para darnos cuenta de lo verdaderamente importante.

Me operaron el 14 de noviembre de 2016, un lunes por la mañana. Al día siguiente, me hicieron empezar la rehabilitación, y aquí vino el dolor mas intenso en toda mi vida. El simple hecho de levantar la pierna me produjo tanto dolor que me puse a llorar al momento. En este momento me di cuenta de lo que me venia encima.

El primer mes fue el más duro, curándome la herida todos los días y yendo a rehabilitación mañana y tarde con mis padres como “taxistas” simplemente para conseguir doblar un poco la rodilla.

Aprendizaje 3: Empieza a trabajar desde el primer día. El mundo no va a esperar a que estés preparado.

El segundo mes pude empezar a andar y ser un poco más independiente de las muletas. Ya Iba al gimnasio, a la universidad… y retome poco a poso mi vida.

Fue justo aquí cuando tuve la grandísima suerte de tener a mi lado uno de mis mejores amigos, Roger, quien había conocido hacia unos años y justamente había pasado por mi misma situación. Él es entrenador personal y fisioterapeuta. La mezcla de sus conocimientos y los míos, la empatía que sentía por mi y nuestra amistad fueron la clave de mi cambio.

Empezamos la rehabilitación codo con codo. Para mi, tenerlo al lado era un seguro de vida. Sabía que nada podía fallar. Controlábamos todo, desde la ejecución de cada ejercicio hasta el descanso necesario para la próxima sesión. Recuerdo estos momentos como los más bonitos de toda mi vida.

Aprendizaje 4: Lo mejor que puedes hacer en esta vida es rodearte de gente que te dé vida, que crea en ti y esté a tu lado sin esperar nada a cambio

¿Sabes esta sensación de estar muy jodido, pero a la vez feliz por estar trabajando en la dirección correcta?

Pasaron los meses, y como no podía ser de otra forma, recupere mi estado físico. Pero no solo esto, sino que superé todas mis marcas anteriores en el gimnasio, supere mi velocidad y mi agilidad. Salí tan fortalecido mentalmente que me veía preparado para afrontar otra lesión si esta sucedía.

Genial, ¿verdad? Pues no acaba aquí. Sí, recuperé mi estado físico, pero gané mucho más. Algo que no hubiera podido imaginar nunca y menos que viniese gracias a una lesión tan grave. Aprendí a: diferenciar la gente que te quiere y la que no, saber que tú eres lo más importante para tu vida, que el tiempo es lo más valioso que tenemos, que si no cambias tu nadie lo va a hacer por ti, que nadie te debe nada y debes trabajar para conseguir lo que quieres, que la gente no te hace cosas sino que eres tu el que elige como tomárselas, que nada pasa por casualidad y todo lo que te llega es por algo, aprendí también que las personas son buenas, que la gente con pasión es la que cambia el mundo y que los que dan su 100% reciben mucho más. Aprendí que cuando ayudas y lo das todo, recibes más.  Aprendí a poner mi felicidad en mis manos, que salir de mi zona de confort me hacía mejor y que salirme de las normas sociales me llevaría donde nadie más ha podido llegar.

Si algo tengo claro es que si hubiera seguido el camino convencional de fisioterapeuta + paciencia, hubiera tardado mucho más y no hubiera experimentado este cambio mental. Creo que la mente es la gran olvidada en este tipo de procesos y hay que trabajarla igual que la parte física.

Aprendizaje 5: Seguir el camino marcado, te va a llevar a sitios conocidos; buscar el tuyo propio puede ser la mayor aventura de tu vida.

Todo este proceso, me sirvió por encontrar mi propósito y mi misión en el mundo. Mi transformación como persona en todo este tiempo vino gracias al entrenamiento, la alimentación y el marco mental para afrontarlo todo.

Así que puse todo de mi parte para dedicarme a ayudar a otras personas a conseguir sus objetivos físicos, estéticos, de salud o de rendimiento deportivo a que les sea más fácil gracias a mi experiencia y a la de mis mentores.

Aprendizaje 6: Decidir dedicar tu vida a un propósito que tu elijas, es una decisión que siempre vas a agradecer.

¿Dónde me puedes encontrar?

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